La distancia y el aislamiento marcan cada elección en Alaska, donde comunidades como Beaver dependen de vuelos diarios no solo para abastecerse, sino para enviar los votos que decidirán sus representantes.
Frente a las dificultades logísticas propias de un territorio donde la mayoría de los poblados solo son accesibles por aire o agua, una posible decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos podría modificar la práctica estatal de admitir boletas remitidas días después del cierre de urnas, comprometiendo la participación ciudadana en miles de localidades rurales, según destaca la agencia internacional de noticias Associated Press.
Alaska, considerada el estado de mayor extensión del país —más del doble que Texas—, permite contar los sufragios por correspondencia siempre que estén sellados en fecha y lleguen hasta 10 días después de la jornada electoral, o 15 días en el caso de votantes en el extranjero.
Esta flexibilidad, fundamental para el acceso al voto en regiones remotas, cobra especial relevancia: durante las elecciones generales de 2022, entre un 55% y un 78% de los votos ausentes procedentes de distritos estatales situados desde las islas Aleutianas hasta la región de North Slope fueron recibidos tras la fecha límite, de acuerdo con los abogados de la organización jurídica Native American Rights Fund y el Great Lakes Indigenous Law Center, citados por Associated Press.
En ese comicio, aproximadamente el 20% de todas las boletas ausentes a nivel estatal llegó después del día de la votación.

La singular geografía y el clima de Alaska afectan la vida cotidiana de sus habitantes y el desarrollo de los procesos electorales.
El sistema estatal, basado en preferencias ordenadas, requiere que los funcionarios de localidades rurales notifiquen telefónicamente los resultados preliminares al centro regional.
Todas las actas y papeletas, finalmente, son enviadas en avión a la División Electoral de Alaska en Juneau, la capital. Allí, las contiendas sin una decisión clara en la primera vuelta son recontadas hasta determinar un ganador.

La posibilidad de que la Corte Suprema exija que todos los votos sean recibidos antes del cierre de la elección, sin ningún periodo de gracia, inquieta a actores políticos y sociales en el estado. La senadora federal Lisa Murkowski, principal representante de Alaska por el Partido Republicano, advirtió a Associated Press: “Creo que no existe otro estado donde esta resolución pueda tener un impacto más perjudicial que en el nuestro”.
Murkowski calificó la iniciativa impulsada por el Comité Nacional Republicano (RNC), que busca acabar con los periodos de gracia para boletas postales tras una demanda contra Misisipi, como un intento de suprimir el voto por correo a nivel nacional y de desalentar la participación electoral.
Agregó: “Estamos viendo un nivel de intimidación al votante. Es fundamental que las elecciones sean accesibles, justas y transparentes para todos los electores legales”.

La posible resolución coincide con el debate en el Senado de Estados Unidos sobre la Ley SAVE America, defendida por el presidente Donald Trump, que exigiría comprobante de ciudadanía para empadronarse e identificación con foto para votar.
En Alaska, tanto el senador Dan Sullivan como el representante Nick Begich, ambos republicanos y en campaña para su reelección, manifestaron su apoyo al proyecto.
También señalaron la importancia de dar tiempo suficiente para la llegada de votos emitidos legítimamente desde zonas apartadas.

El impacto de una posible disminución del plazo para recibir votos postales sería especialmente grave para las poblaciones indígenas y remotas. En 2024, 50.000 ciudadanos de Alaska eligieron el voto por correo, según Associated Press.
La experiencia de Beaver, un poblado indígena a 177 kilómetros al norte de Fairbanks, lo ilustra: su funcionaria y jefa tribal, Rhonda Pitka, advirtió que si se impide contar las boletas enviadas a tiempo pero llegadas tarde, “se estará privando del derecho al voto a miles de personas en estas comunidades rurales. Es como decir que su voto no vale, y eso es muy lamentable”.
Los abogados que representan a organizaciones como la principal organización de representación indígena National Congress of American Indians y la Alaska Federation of Natives advirtieron ante la Corte Suprema que el correo limitado en ciertas áreas provoca que algunas papeletas solo sean mataselladas al arribar días después a Anchorage o Juneau.

Un informe judicial presentado por el fiscal general de Alaska, Stephen Cox, y la procuradora general, Jenna Lorence, detalla que incluso en circunstancias normales, las conexiones telefónicas pueden fallar y los funcionarios locales optan por enviar los resultados directamente por correo, lo que implica retrasos adicionales.
En noviembre de 2024, por ejemplo, los votos y las actas del pueblo de Atqasuk tardaron nueve días en ser recibidos en las oficinas centrales.
Michelle Sparck, directora de Get Out the Native Vote, organización vinculada a la Alaska Federation of Natives, expresó a Associated Press su preocupación ante la generación de miedo y confusión en el electorado, y subrayó: “Los registros de fraude electoral son mínimos, lejos de justificar una reacción tan extrema por parte del Congreso y la Corte Suprema”.
La resolución de la Corte Suprema sobre este tema determinará el futuro operativo de las elecciones en Alaska y la inclusión política de decenas de miles de ciudadanos que solo pueden hacer oír su voz gracias a la combinación de boletas postales y la logística electoral adaptada a las condiciones de este extenso territorio.



